|
![]() ![]() |
Historia
El Centro de Estudios Clásicos, fundado en 1973, tiene como antecedente el Centro de Traductores de Lenguas Clásicas (1966-1973). El acuerdo No. 919 suscrito por el Dr. Javier Barros Sierra, rector de la Universidad, asentaba:
Tomando en consideración la importancia que para la formación cultural de los universitarios tiene el conocimiento del mundo clásico grecolatino, en cuanto es raíz y fundamento de la cultura mexicana, y la prosecución de la tradición de nuestro país en materia de humanidades, se crea, a partir del 24 de octubre de 1966, el Centro de Traductores de Lenguas Clásicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Por iniciativa del entonces Coordinador de Humanidades, el Dr. Rubén Bonifaz Nuño, el Centro de Traductores de Lenguas Clásicas inició sus labores contando con una planta académica de cuatro investigadores, dirigidos por el Prof. Rafael Moreno Montes de Oca. Desde esta primera época de trabajo, en el mismo acuerdo se fijaron los siguientes objetivos:
Las investigaciones en proceso, en ese año de 1966, eran: las Sátiras de Juvenal, el Arte Poética de Horacio, los Epigramas de Marcial y Las Tristes de Ovidio. En 1967 vio la luz la primera obra del Centro: las Bucólicas de Virgilio. Asimismo, los académicos que formaron parte del primer cuerpo de investigadores fueron el Dr. Roberto Heredia Correa, el Dr. Tarsicio Herrera Zapién, el Dr. Ignacio Osorio Romero y el Dr. José Quiñones Melgoza.
En 1973, el Centro de Traductores de Lenguas Clásicas se integra al nuevo Instituto de Investigaciones Filológicas, fundado por el Dr. Rubén Bonifaz Nuño, y en 1974 cambia su nombre por el de Centro de Estudios Clásicos (CEC), mediante petición del Dr. Bonifaz Nuño al Dr. Guillermo Soberón Acevedo, entonces Rector de la UNAM , señalando como objetivos esenciales los siguientes: “investigar la cultura griega, la cultura latina y la tradición latinomexicana”. En 1973 se habían sumado, a los cuatro ya existentes, 14 nuevos investigadores, y sus programas de trabajo se organizaron en los tres objetivos que se señalan.
En 1979 el Centro de Estudios Clásicos había destinado ya a la BSGRM un total de 23 publicaciones de los principales autores clásicos griegos y romanos, tales como: Catulo, Cicerón, Heródoto, Horacio, Ovidio, Persio, Propercio, Tácito, Terencio y Virgilio. Además, se habían creado otras dos colecciones: la serie Cuadernos y la serie Didáctica, que contaban con 6 y 3 volúmenes respectivamente.
En ese mismo año el Departamento de Letras Clásicas de la Facultad de Filosofía y Letras estableció sendos cursos optativos de “Traducción griega y latina” accesibles a alumnos de Filosofía, Historia y Letras no sólo de la propia Facultad, sino de otras facultades de la UNAM , a fin de que adquirieran un manejo competente de dichas lenguas. Cabe señalar que estos cursos no hubieran podido realizarse de no haber contado con el apoyo de varios investigadores del Centro de Estudios Clásicos, lo cual refleja la relación estrecha que tradicionalmente se ha dado entre las tareas que desarrolla el CEC y la Coordinación de la Licenciatura en Letras Clásicas de la Facultad de Filosofía y Letras, así como del actual Posgrado en Letras, sección Letras Clásicas.
Por ese mismo tiempo el CEC emprendió un amplio proyecto de promoción de los estudios neolatinos en México, que abarcó: la elaboración de los catálogos de obras latinas impresas en México durante los siglos XVI, XVII y XVIII; el inventario de manuscritos latinos existentes en los principales acervos de la ciudad de México, del interior del país y de otros países, particularmente España e Italia; y el estudio, traducción y publicación de obras y documentos latinos de especial importancia para la historia de nuestra cultura. Un proyecto de tal envergadura suponía, por una parte, la formación de un nutrido grupo de trabajo en el Centro de Estudios Clásicos y, por otra, la colaboración de otras instituciones nacionales y extranjeras.
En el marco de este proyecto, el CEC firmó varios convenios de colaboración: con la universidad “ La Sapienza ” de Roma, Italia (1982), el Colegio de Michoacán (1983), el Instituto de Investigaciones Jurídicas (1985), el Instituto de Investigaciones Filosóficas (1985), La Universidad de Puebla (1985), la Universidad de Sonora (1985), la Universidad de Salamanca, España (1986), la Universidad de Perugia, Italia (1987), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (1988), el Instituto Mexiquense de Cultura (1992) y el Instituto de Investigaciones Históricas (1993).